En un rincón donde el bosque se encuentra con el lago y las montañas abrazan el horizonte, Valle de Bravo ha dejado de ser un simple escape de fin de semana para convertirse en un santuario del diseño contemporáneo. Aquí, la arquitectura de alta gama se reinventa con un lenguaje que habla de emoción, paisaje y pertenencia. Y en el centro de esta transformación está Gerbilsky Wainberg, despacho que ha convertido al entorno natural en su mejor aliado creativo.
Fundado por el arquitecto Luciano Gerbilsky y la diseñadora Sandra Wainberg, este estudio ha hecho de Valle su lienzo y laboratorio. Sus proyectos no son solo casas: son experiencias sensoriales que nacen del terreno, del agua, del arte y de la luz.

MC House: arquitectura que respira
Conectada con el bosque y tejida con materiales como piedra volcánica y madera reciclada, MC House no se impone al paisaje: se integra a él. Con una arquitectura abierta y fluida, esta residencia fue concebida como un recorrido emocional, donde cada espacio invita al silencio, la contemplación y la paz.
Valley House: puentes entre lo visible y lo invisible
Más allá de su imponente estructura de tres volúmenes unidos por puentes de cristal, Valley House es un homenaje al arte de habitar. Sus senderos de agua y jardines interiores acompañan al visitante en una travesía de texturas, reflejos y emociones. Aquí, el lujo no se mide en metros cuadrados, sino en la armonía entre lo construido y lo vivido.
Simbiosis: Ruta del Lago — vivir en la ladera del asombro
Su obra más reciente, Simbiosis: Ruta del Lago, se despliega como una escultura habitacional en un terreno escarpado de 1,000 m² que desciende hasta el agua. Cascadas internas, estanques, jardines verticales y un núcleo central con elevador de cristal hacen de esta casa un organismo vivo. El diseño culmina en el Club del Lago, un espacio con muelle privado, alberca y lounge flotante que parece surgir del propio cuerpo del lago.
Además, la Casa de Invitados —con terrazas privadas y roof garden— completa esta visión integral donde cada rincón tiene un propósito estético, sensorial y humano.

El nuevo destino del diseño
La presencia de Gerbilsky Wainberg en Valle de Bravo no solo embellece el paisaje: redefine el rumbo del diseño residencial en México. Sus proyectos encarnan una nueva filosofía arquitectónica donde el lujo no grita, sino que fluye. Donde cada casa no es solo un lugar para vivir, sino un espacio para sentir.
Valle de Bravo es hoy un manifiesto arquitectónico. Y Gerbilsky Wainberg, uno de sus autores más inspiradores.

