Las reparaciones pueden costar hasta 600 mil pesos cuando se ven afectadas las baterías o los sistemas de alto voltaje, advierten especialistas.
La movilidad eléctrica avanza a paso firme en México. Cada vez más consumidores optan por vehículos híbridos y eléctricos atraídos por sus beneficios ambientales, tecnológicos y de eficiencia energética. Sin embargo, junto con este crecimiento surge un nuevo desafío para propietarios y aseguradoras: el costo de reparación y protección de estos vehículos.
De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, las ventas de vehículos híbridos, híbridos conectables y eléctricos registraron un crecimiento de 30.2% durante febrero de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, reflejando la acelerada adopción de esta tecnología en el país.
No obstante, la sofisticación tecnológica que distingue a estos vehículos también implica riesgos y costos diferentes a los de los automóviles de combustión interna.
Según cifras de AXA México, el costo promedio de un siniestro en un vehículo eléctrico alcanzó los 48 mil pesos durante 2025, una cifra 83% superior a la registrada en autos convencionales.
La diferencia se explica, principalmente, por la complejidad de componentes como las baterías de alto voltaje, los sistemas electrónicos avanzados y las tecnologías de asistencia a la conducción, elementos que requieren personal especializado y procedimientos específicos para su reparación.
Uno de los factores que más preocupa a las aseguradoras es el daño a las baterías. De acuerdo con especialistas en gestión de riesgos, una afectación severa en este componente puede representar reparaciones de entre 500 mil y 600 mil pesos, convirtiéndose en uno de los escenarios más costosos dentro del sector automotriz.

A ello se suman otros riesgos particulares de la movilidad eléctrica. Por ejemplo, la descarga total de la batería durante un trayecto puede requerir asistencia especializada y traslado del vehículo hasta una estación de carga, un servicio cuyo costo puede superar los 2 mil pesos dependiendo de la ubicación.
La infraestructura doméstica también se ha convertido en un punto de atención. Con el crecimiento de la carga residencial, aumentan los riesgos asociados a instalaciones eléctricas que no fueron diseñadas para soportar una demanda continua de energía, lo que puede provocar sobrecargas, daños en cargadores e incluso afectaciones a otros equipos conectados en el hogar.
Ante este panorama, las aseguradoras han comenzado a desarrollar coberturas específicas para vehículos eléctricos e híbridos, incorporando protección para baterías, sistemas de alto voltaje, asistencia especializada y cobertura para equipos de carga domésticos.
La evolución del parque vehicular mexicano no solo está transformando la forma de conducir, sino también la manera de gestionar los riesgos asociados a la movilidad. Para los especialistas, contar con un seguro diseñado específicamente para este tipo de vehículos será cada vez más relevante conforme la electrificación gane terreno en las calles del país.

