Un nuevo estudio revela cómo operan los mercados ilícitos digitales y por qué los sistemas antifraude avanzados están poniendo en aprietos a los estafadores.
La dark web sigue siendo un epicentro del fraude global, pero ya no ofrece la impunidad absoluta que durante años sedujo al crimen organizado. Así lo revela el informe “Fraude en Venta: Desentrañando la Dark Web”, publicado por LexisNexis® Risk Solutions como parte de su análisis anual “El Estado Global del Fraude”.
Basado en una investigación propietaria realizada en 2025, el estudio expone cómo los llamados “supermercados del fraude” han evolucionado hacia modelos de “fraude como servicio”, ofreciendo desde cuentas bancarias con validaciones KYC preaprobadas hasta tutoriales para estafadores novatos y kits plug-and-play listos para operar.
El fraude, al alcance de un clic
La investigación concluye que la dark web facilita la criminalidad a gran escala al democratizar el acceso a herramientas ilícitas. Cuentas de correo electrónico establecidas, dispositivos capaces de superar controles básicos, credenciales bancarias y guías en video forman parte del catálogo.
“Ahora podemos arrojar nueva luz, no solo sobre lo que hacen los ciberdelincuentes en la dark web, sino también sobre los controles de fraude que menos pueden eludir”, señaló Kimberly Sutherland, responsable global de fraude e identidad en LexisNexis Risk Solutions.
De acuerdo con el informe, los propios comentarios en foros criminales revelan qué medidas resultan más efectivas: comprobaciones de vida en tiempo real, monitoreo de actividad de cuentas, análisis de teléfonos y correos electrónicos, así como huellas digitales de dispositivos.
La IA: de aliada del fraude a su mayor obstáculo
Aunque el uso de inteligencia artificial y deepfakes ha sofisticado las estafas en los últimos años, la investigación detecta un cambio de narrativa dentro de la dark web. Foros especializados muestran frustración ante nuevas tecnologías de detección capaces de analizar flujo sanguíneo y micromovimientos faciales para identificar suplantaciones.
Uno de los usuarios citados en el estudio lo resume así: “No hay ninguna forma de eludirlo”.
Intentos como el uso de máscaras de látex o técnicas improvisadas evidencian que los sistemas de verificación biométrica y análisis impulsados por IA se han convertido en un obstáculo relevante para el fraude digital.
“La dark web es una supertienda de fraude que facilita el acceso al conocimiento y las herramientas para cometer delitos. Pero también es evidente que las innovaciones en IA están frustrando cada vez más estas actividades”, afirmó Sutherland.

Criminales contra criminales
Lejos de ser un santuario estable, la dark web enfrenta sus propias tensiones internas. El estudio documenta frecuentes “estafas de salida”, donde administradores de mercados desaparecen con los fondos de sus usuarios. Esta dinámica ha obligado a algunos mercados ilícitos a intentar reforzar su reputación, expulsando vendedores fraudulentos o restringiendo productos de bajo valor.
Además, la investigación detecta un fenómeno emergente: la migración de versiones alternativas de estos mercados hacia plataformas sociales convencionales, donde la facilidad de acceso y la masividad representan nuevas oportunidades para el delito.
Un ecosistema en constante mutación
El cierre recurrente de mercados por parte de autoridades no ha frenado la actividad, sino que ha impulsado su transformación. Cada clausura abre espacio a nuevas plataformas que responden a la demanda persistente del crimen organizado.
El panorama descrito por LexisNexis Risk Solutions confirma que la dark web sigue siendo un habilitador clave del fraude global. Sin embargo, también deja claro que la batalla tecnológica —especialmente en el terreno de la inteligencia artificial— está redefiniendo el equilibrio entre quienes cometen delitos y quienes buscan prevenirlos.
En esta carrera digital, la innovación ya no es exclusiva del crimen: se ha convertido en la principal herramienta para contenerlo.

