La alimentación en la infancia continúa siendo una de las principales preocupaciones para madres y padres, especialmente en los primeros años de vida, cuando el crecimiento ocurre a un ritmo acelerado y las necesidades nutricionales son significativamente distintas a las de un adulto.
De acuerdo con especialistas en nutrición infantil de NIDO®, durante el primer año de vida un niño puede aumentar hasta 50% su estatura y triplicar su peso, lo que exige un ajuste cuidadoso en la calidad y cantidad de nutrientes que recibe diariamente.
En este contexto, los expertos señalan que uno de los errores más comunes es asumir que los niños requieren grandes cantidades de proteína para desarrollarse mejor. Sin embargo, explican que el exceso no necesariamente se traduce en beneficios adicionales y puede incluso superar las recomendaciones para su edad.
En promedio, un niño de un año necesita alrededor de 1 gramo de proteína por kilogramo de peso corporal al día, lo que equivale aproximadamente a 14 gramos diarios. Bajo este esquema, el consumo de ciertos alimentos, como la leche de vaca, puede contribuir significativamente a cubrir esa cantidad en pocas porciones.
Además de la proteína, la infancia temprana demanda una alta proporción de micronutrientes esenciales en comparación con la etapa adulta. Entre ellos destacan el hierro, la vitamina D, el calcio, el zinc y la vitamina A, que pueden requerirse en cantidades varias veces superiores en relación con el peso corporal del niño.
En este sentido, Verónica Copka, experta en nutrición infantil de Nestlé Nutrición en México, destacó la importancia de que las familias tomen decisiones informadas. Señaló que no se trata de buscar una alimentación perfecta, sino de entender las necesidades específicas de cada etapa del desarrollo infantil para acompañar el crecimiento de forma adecuada.
Bajo esta perspectiva, han surgido productos diseñados específicamente para estas etapas, como NIDO® Kinder 1+, formulado con 0% de azúcar añadida y enriquecido con probióticos y nutrientes orientados a apoyar el desarrollo infantil de manera balanceada.
Especialistas coinciden en que la conversación actual sobre nutrición infantil ha evolucionado hacia un enfoque más integral, en el que no se trata de “dar más”, sino de ofrecer lo necesario en el momento adecuado.
En este sentido, subrayan que una alimentación adecuada en la infancia no solo impacta el crecimiento físico inmediato, sino que también puede influir en la formación de hábitos alimenticios y en la salud a largo plazo.

