Especialistas alertan que más del 45% de los adultos presenta algún trastorno del sueño; la apnea obstructiva crece ligada a la epidemia de obesidad.
Dormir dejó de ser un acto automático para millones de mexicanos. Hoy, el descanso nocturno se ha convertido en un problema de salud pública. De acuerdo con datos de la Academia Mexicana de Medicina Dental de Sueño (AMMDS) y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), más del 45% de la población adulta en el país enfrenta algún tipo de trastorno del sueño.
En el contexto del Día Mundial del Sueño, que se conmemora el 13 de marzo, el doctor Juan Manuel Cortés Mejía, fundador de la AMMDS, advirtió que la obesidad es uno de los principales detonantes de esta crisis. Con 36.9% de los adultos viviendo con obesidad y un preocupante liderazgo en obesidad infantil, México enfrenta un aumento significativo en los trastornos respiratorios nocturnos.
“El exceso de tejido graso en las vías respiratorias favorece su colapso durante el sueño, provocando apnea y ronquidos que interrumpen el descanso y elevan el riesgo de padecimientos como hipertensión y diabetes”, explicó el especialista.

Los trastornos más frecuentes
Entre las alteraciones más comunes destacan:
- Insomnio, que dificulta conciliar o mantener el sueño y afecta a casi la mitad de los adultos en algún momento.
- Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), que podría presentarse en uno de cada diez adultos; además, una alta proporción de personas con bruxismo podría tener apnea sin diagnosticar.
- Síndrome de Piernas Inquietas, condición neurológica que impacta a cerca del 15% de la población y altera la continuidad del descanso.
Tecnología al servicio del descanso
Ante este panorama, la innovación tecnológica comienza a jugar un papel relevante. El doctor Cortés destacó que la Inteligencia Artificial está revolucionando la medicina del sueño, al permitir el análisis automatizado de estudios y datos provenientes de dispositivos como relojes inteligentes y electrocardiogramas.
Gracias a algoritmos avanzados, hoy es posible detectar patrones de riesgo con mayor precisión y diseñar tratamientos personalizados, lo que abre una nueva etapa en la atención de estos padecimientos.

Prevención y hábitos saludables
Los especialistas coinciden en que, más allá de la tecnología, el primer paso es modificar hábitos cotidianos: establecer horarios regulares para dormir, evitar estimulantes por la noche, cenar ligero, reducir el uso de pantallas antes de acostarse y acudir a revisión médica ante ronquidos persistentes o somnolencia excesiva.
La advertencia es clara: el sueño no es un lujo, sino un componente esencial de la salud. Atenderlo a tiempo puede marcar la diferencia entre una vida equilibrada y el desarrollo silencioso de enfermedades crónicas.
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