La Bahía de Banderas se convierte, una vez más, en el escenario de uno de los fenómenos naturales más impactantes del invierno.
Con la llegada de diciembre, Puerto Vallarta da inicio a una de sus temporadas más representativas: el arribo de las ballenas jorobadas. Hasta el mes de abril, la Bahía de Banderas recibe a estos gigantes marinos, considerados la cuarta especie de ballena más grande del planeta y célebres por los extensos cantos que emiten en el océano.
Procedentes de las frías aguas del norte, las ballenas recorren miles de kilómetros en una de las migraciones más largas del reino animal. Su destino final son mares cálidos y protegidos, ideales para el apareamiento y el nacimiento de sus crías. En este contexto, la bahía vallartense se consolida como un refugio natural donde las ballenas encuentran calma y seguridad.

Cada ejemplar puede ser identificado por los patrones únicos de manchas en la parte inferior de su cola, una característica que funciona como huella digital. Este detalle permite a investigadores y guías especializados reconocer a individuos que regresan año tras año, fortaleciendo el conocimiento científico sobre la especie y su comportamiento.
Durante la temporada, empresas certificadas ofrecen tours de avistamiento responsables, en los que es posible presenciar escenas inolvidables: ballenas emergiendo del agua en espectaculares saltos o desplazándose junto a sus crías. En algunos recorridos, el uso de hidrófonos permite escuchar sus cantos profundos y envolventes, sonidos que viajan largas distancias bajo el mar.

La presencia de las ballenas jorobadas reafirma a Puerto Vallarta como un destino donde la naturaleza es protagonista. Más allá del atractivo turístico, la temporada de avistamiento representa una oportunidad para sensibilizar sobre la conservación marina y celebrar la convivencia respetuosa con una especie que, con su majestuosidad y elegancia, marca el pulso del océano cada invierno.

