En México, más de 28 millones de personas viven con dolor crónico, una condición que no solo deteriora su calidad de vida, sino que también limita su movilidad, productividad y bienestar emocional.
Aunque el dolor es una señal natural del cuerpo, en México se ha convertido en una condición normalizada que millones de personas aprenden a sobrellevar sin atención médica. Hoy, más de 28 millones de mexicanos viven con dolor crónico, una problemática que especialistas califican como una crisis silenciosa con profundas implicaciones en la salud pública.
En el marco del Día Mundial de la Salud, expertos hacen un llamado a visibilizar esta condición que, lejos de ser menor, deteriora la calidad de vida, limita la movilidad y afecta el bienestar emocional de quienes la padecen. A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud advierte que los trastornos musculoesqueléticos afectan a más de 1,710 millones de personas, consolidándose como la principal causa de discapacidad en el mundo.

Alejandro Cuervo Guevara, socio fundador y director ejecutivo de Grupo Horkest, advierte que el principal problema radica en la percepción cultural del dolor. “Se ha vuelto común ignorarlo o asumirlo como parte de la rutina, cuando en realidad es una señal clara de que algo no está bien en el organismo”, explica.
El retraso en la atención médica agrava el panorama. De acuerdo con datos de Clínica Stela, más del 60% de los pacientes buscan ayuda cuando el dolor ya ha comprometido su capacidad para realizar actividades cotidianas, lo que complica su tratamiento y eleva los costos.
Frente a este escenario, la fisioterapia se posiciona como una alternativa clave tanto en la prevención como en la recuperación. Una intervención temprana puede reducir la necesidad de cirugías, limitar el uso de medicamentos y mejorar significativamente los tiempos de rehabilitación.

Además de sus efectos en la salud, el dolor crónico también impacta la productividad. El ausentismo laboral asociado a padecimientos musculoesqueléticos representa una carga económica relevante para empresas y trabajadores, evidenciando que el problema trasciende el ámbito individual.
Especialistas coinciden en que es fundamental atender cualquier molestia persistente desde sus primeras manifestaciones, especialmente si interfiere con la movilidad o las actividades diarias.
En este contexto, el Día Mundial de la Salud se presenta como una oportunidad para cambiar la conversación: dejar de minimizar el dolor, fomentar el autocuidado y promover el acceso a atención especializada.

