México enfrenta una brecha crítica entre lo que siente y lo que reconoce como violencia. Aunque 7 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de agresión, únicamente el 15% de la población alcanza un nivel alto de conciencia para identificarla, nombrarla y saber cómo actuar. Así lo muestra el recién presentado Índice de Concientización sobre Violencia de Género, desarrollado por Fundación Instituto Natura y Avon, una herramienta inédita que mide la capacidad social de reconocer y responder ante esta problemática.
“Si no nombramos la violencia, la perpetuamos”, afirmó Silvia Ojeda, directora de Fundación Instituto Natura, al subrayar que el país vive una paradoja: una ciudadanía emocionalmente sensible ante la violencia, pero con desconfianza en las instituciones y poca claridad sobre sus derechos. “Trabajamos para transformar esa conciencia en acciones concretas”, añadió.

El estudio, elaborado en seis países de la región, encuestó a 2,212 personas en México. Entre los hallazgos más significativos destacan:
- Solo 15% alcanza altos niveles de concientización sobre violencia.
- 65% considera que las mujeres no denuncian por miedo.
- 30% no conoce ninguna ley que proteja a mujeres y niñas.
Para Olimpia Coral Melo, activista y defensora de los derechos digitales, el desconocimiento legal es un foco rojo: “No se puede defender lo que no se conoce. La Ley Olimpia nació para que ninguna persona tenga que callar, cargar culpas que no le corresponden o vivir con miedo. La intimidad también es un derecho”, enfatizó.
A pesar de los desafíos, el índice refleja una señal de esperanza: cuando las mujeres logran identificar que lo que viven sí es violencia, el reconocimiento sube del 54% al 86%. Y cuando alguien pide ayuda de forma directa, el 97% de quienes presencian un caso interviene, demostrando que la acción aumenta cuando el problema se vuelve visible.

En este contexto, Fundación Instituto Natura y Avon lanzaron la campaña #LlámalaPorSuNombre, que busca visibilizar todas las formas de violencia —física, psicológica, económica, simbólica y digital— y combatir la normalización que las sostiene. La iniciativa también llama a reflexionar sobre el rol que cada persona, comunidad e institución desempeña en la protección y acompañamiento de mujeres y niñas.
Las organizaciones advirtieron que este índice no debe verse como un cierre, sino como un punto de partida para una conversación permanente. Invitaron a medios, organizaciones civiles y a los sectores público y privado a utilizar esta herramienta como referencia y amplificar sus hallazgos en la construcción colectiva de una sociedad más informada, consciente y empática.

